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En somosene creamos valor cuando aplicamos códigos ubícuos

Cuando pensamos para un cliente lo hacemos considerando su beneficio y el de la comunidad en la que actúa. Eso es pensar con la cabeza puesta en la innovación. ¿Por qué? Porque la consigna es innova o muere. Crea valor o crea valor.

Cuando pensamos en incorporar un código de dos dimensiones en las etiquetas de los vinos de una pequeña bodega de Montsant lo hicimos pensando en que le estábamos dando una herramienta increíblemente valiosa para desarrollar sus estrategias de posicionamiento y porque al ser la primera en aplicarlo podría predicar con el ejemplo. Los códigos son desarrollos de software libre de los que todos pueden beneficiarse. El asunto es ser creativos a la hora de sus aplicaciones prácticas.

Una vez hace poco tiempo alguien del sector comercial del vino me dijo que le habían propuesto trabajar los códigos pero que le parecía absurdo que encriptara el enlace a una web. Curioso, pensé yo, que tengo más alborotado el hemisferio derecho. Porqué no ve como veo yo que tiene al alcance de la mano lograr de un modo divertido y que responde a la tecnocultura imperante concretar el sueño de todo productor: establecer la distancia más corta posible con el amante de su vino.

¿Sólo vale encriptar enlaces? No claro que no. Puedes hacer lo que quieras, dentro de ciertos parámetros y siempre agregar un enlace. Porque estás usando una herramienta interactiva, que te permite crear una historia detrás de cada botella, de cada objeto, de cada cosa. Una herramienta que cambia definitivamente nuestra relación con los objetos. Estamos obligados a experimentar como a respirar. Pero respetuosamente, comprendiendo el espíritu de la herramienta que estamos aplicando y tratando con inteligencia al usuario.

Por eso no entiendo el sentido de la aplicación del código en la comunicación del Festival Internacional de la Porta Ferrada, Músiques, Teatre i Dansa. Lo vi como anuncio en el periódico, a media página, lo que en El País decadente y todo debe costar una pasta. Como no llevaba el móvil en ese momento, cuando volví al estudio lo  busqué en la web. Al leerlo me encuentro con que no hay enlace, sólo dice… bueno lo que dice;) léanlo y me dirán. Pero ¿por qué no me dieron un enlace a la programación y a la compra de entradas? ¿Por qué no hay un enlace a un blog que vaya contándonos cómo van los diferentes espectáculos, las entradas disponibles, las promociones que hagan, los restaurantes de Sant Feliú?, que yo conozco alguno de chuparse los dedos. No, van y de modo conservador y sin aportar valor de uso ninguno lo aplican estéticamente. Y ni eso. En somosene sabemos trabajar códigos, los dejamos chiquitos, los hacemos de goma y hasta invisibles y siempre, siempre bellos, ahh!

Cuanto más lo pienso, cuánto más leo, más me parece que la innovación es como la maternidad, nunca estamos listas para traer el invento al mundo. Porque nos cambiará los hábitos de solteros, nos cambiará el sueño, no tendremos dinero para mantenerlo, las abuelas están lejos y no queremos dejarlo en manos de extraños. Pero cuando vemos a la criatura ya no podemos imaginar cómo era antes el mundo;) Ese es el punto sin retorno.

Aquí os dejo la presentación que hicimos en DEBATDEVI sobre cómo es que llegamos a los códigos y cómo los cambios sucesivos en la relación entre las personas y los objetos fueron determinando de modo irreversible nuestro modo de estar en el mundo. Está basada en el libro Shaping Things de Bruce Sterling y en conceptos creados por los indianos asentados en la indianopedia.