Ya podemos vestirnos con las plumas de Pajaruhs y los de somosene celebramos que lleguen para darnos unas manos de color y de alegría. Unos toques de diferencia. Unas ropas eco éticas, piezas únicas, prendas con vida. ¡Ya tengo muchas ganas de experimentar alguna cosita Pajaruhs! Se que hay algunos que ya van por el mundo contando las historias que comparten con sus Pajaruhs y ya me imagino una red de personas mimadas por las fibras que tejen Mery y Arnauh, brindando con un vino spime, mientras leen historias fantásticas en libros infinitos… ¿es fetiche o dejar rastro?
Tengo una corazonada, a partir de esta tarde desde el número 37 de la calle Barco de Madrid, se arma la gran fiesta y nos gustaría estar allí!
Salut Pajaruhs y larga vida al barrio!











Iei! Desde la panadería electrónica a la torre gótica van muchos besos y abrazos!
Hola, qué buena fotografía del cactus en flor rodeado de amigos. Él remite a la idea de la fuerza de la vida, y no solo sobrevive sino que también florece, como esos vínculos que surgen silenciosos, subrepticios, un día despertamos a ellos sin interrogarlos y nos dejamos mecer como al vino en el cristal del sibarita. Salut Pajaruhs.